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Sanar heridas abre nuevas puertas | #Columna #IdeariodePalabras por Selene Borges Hansen



Sanar heridas abre nuevas puertas |A medida que vamos creciendo en edad y en vivencias nos exponemos a sucesos dolorosos que abren heridas en nuestra mente y en nuestra alma, dando pie a miedos que nos incapacitan a enfrentar situaciones semejantes a las que nos generaron las heridas o que tienen rasgos parecidos desde nuestra percepción. Así es como nos bloqueamos para crear relaciones afectivas, laborales o de cualquier otro tipo.


Dependiendo de la profundidad de la herida es como reaccionaremos ante un estímulo que nos remita a la situación que nos dañó. Hay quienes piensan que el tiempo se encargará de sanar esas heridas. Pero la realidad es que postergar una terapia no será sano, ya que lo que hacemos es evadir el problema y será parte de un equipaje pesado e innecesario que tendrá la capacidad de deformar hechos, palabras y oportunidades, pues son interpretados desde la herida y no desde la objetividad.


Atender una herida emocional, tal como una herida física, requiere de una disposición a ser sanados, es decir, no es necesario buscar culpables, sino asumir la responsabilidad de hacerse de los recursos necesarios para sanar, porque a partir de esa sanidad estaremos quitándole al miedo la capacidad de paralizarnos, minarnos y neutralizarnos.


En el proceso de sanidad, el punto de partida es aceptar que hay una herida y que ésta es el resultado de un cúmulo de circunstancias generadas, quizá, por una lectura inexacta de una situación determinada en la que consideramos que llevar a cabo ciertas acciones era lo adecuado. También es necesario aceptar que esa herida está perjudicando nuestro desarrollo personal y nos está haciendo caer en un letargo que puede cobrar una cara factura emocional y material en nuestra vida.


Cuando comenzamos a sanar, dejamos de vernos como víctimas, como seres en desgracia para percibirnos como personas en recuperación que adquieren una nueva percepción del panorama y surge la reinvención que nos otorga otra identidad: ya somos responsables de nuestras vidas y eso nos da libertad y plenitud. Entonces podemos reencuadrar los sucesos y cambiamos su interpretación. Con frecuencia, descubrimos que ese “tropiezo” fue un paso necesario para descubrir fortalezas ocultas que, de no haber vivido esa vicisitud, no habríamos identificado.


Desde la sanidad podemos establecer nuevas formas para relacionarnos con otras personas y podemos encarar las situaciones de las que antes huimos. Desde un marco amoroso que generamos al trabajar en nuestras emociones, en nuestras necesidades y trabajar en nuestras áreas de oportunidad.


Cuando sanamos, también entendemos que la vida nos ofrece la oportunidad de conocer nuestros propios recursos cuando vivimos situaciones difíciles, por lo que aprendemos a desarrollar la resiliencia, pues es una realidad que todos los sucesos difíciles tienen tres aspectos que merecen ser considerados: el bueno, el interesante y el útil. Cuando podemos hacer este balance, entonces podemos abstraer el aprendizaje y superamos la vivencia. Podemos comprender que hay dolores de crecimiento. Son procesos que duelen porque nos sacan del campo conocido y nos encaran con circunstancias nuevas a las que etiquetamos de “adversas” hasta que podemos asumirlas como lecciones de vida. por Selene Borges Hansen by #AgenciaInformativaGraphosCc

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