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#GraphosCc #Tlx #Noticias #Municipios #Yauhquemehcan | CRÓNICAS DE YAUHQUEMEHCAN Federico García Lorca, a 90 años de su muerte

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Federico García Lorca, a 90 años de su muerte


Por David Chamorro Zarco

Cronista Municipal

Cuando Federico García Lorca escribió en 1935 el famoso poema "Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejía", repetía con obsesión el estribillo de que había sido a las cinco de la tarde; parafraseando al propio poeta, no fue a las cinco de la tarde, sino a las cinco de la mañana del 18 de agosto de 1936, hace 90 años, en que en un camino rural, sin previo juicio, lleno de maltrato y oprobios, murió fusilado el enorme poeta granadino, al lado de un maestro de escuela y de dos hombres que, dice la tradición, ejercían de banderilleros en las corridas de toros. Su cuerpo fue arrojado en una fosa común, y luego de nueve décadas, nadie ha podido establecer a ciencia cierta el paradero de sus restos mortales.


Así como se lloró en su momento por Ignacio Sánchez Mejía, muerto a las cinco de la tarde en una plaza de toros, hoy lo hacemos en memoria del más grande de los poetas y exponentes de la llamada "Generación del 27", el más universal de los poetas españoles del siglo XX y un hombre que tuvo la sensibilidad para dejar un legado enorme, como un reguero de luz en el cielo, para todo aquel o aquella que se atreva a decir en voz alta sus versos.


Aunque lo más importante de cualquier poeta no son sus datos biográficos, sino la grandeza de su obra, sólo es preciso asentar que Federico García Lorca nació en el verano de 1898 en Granada, en el seno de una familia acomodada, lo que le permitió, desde la infancia, tener una educación privilegiada. Desde niño mostró mucha inclinación hacia la música y el dibujo, y conforme fue transcurriendo su juventud, encontró la que sería su verdadera vocación: la literatura.


Ya en los estudios universitarios, García Lorca tuvo ocasión de estudiar derecho, letras y filosofía, con lo que pudo apuntalar una cultura general de profundas raíces humanísticas, al tiempo que iba descubriendo la inmensa riqueza de la poesía hispana de los siglos anteriores, desarrollando una afición y aprecio especial por los hombres de letras del siglo de oro, en especial por Don Luis de Góngora y Argote, cuyos largos poemas solía recitar de memoria en cualquier ocasión.


Con el paso del tiempo, Federico García Lorca fue formándose, en la conciencia política, con ideas liberales, que permitían que su mente no se concentrara exclusivamente en tradiciones o conservadurismo, sino que se proyectará absolutamente en todas las direcciones, y en busca de todos los conceptos.


En el año de 1927, hubo la ocasión de que confluyeran una serie de destacados literatos que finalmente fueron conocidos como "la generación del 27", cuyos integrantes principales fueron Federico García Lorca, Rafael Alberti, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, entre otros, quienes destacaron muy pronto por su inteligencia, su capacidad intelectual, su exquisita sensibilidad y sus vuelos poéticos de gran renombre.


Durante algunos años, residió en Nueva York, en los Estados Unidos, en donde también produjo mucha obra poética y literaria, lo que le permitió vivir en una zona absolutamente cosmopolita, en un momento de la historia universal decisivo para el destino del resto del siglo XX.


Con su gran afición por los poetas del siglo de oro español, y consciente de la enorme tradición literaria que se mantenía vigente en los pueblos españoles a través de la herencia de los bardos y los juglares, componiendo y recitando romances, coplas y hasta los minúsculos estribillos, Federico García Lorca destaca muy en especial por esta iniciativa de hacer confluir a la tradición literaria del pueblo español, quizás sin tanto culteranismo ni conocimiento académico, con los altos vuelos que sí poseían quienes habían dado al idioma español toda su capacidad expresiva.


De inmediato resalta en el recuerdo el "Romancero Gitano", que es un poemario en donde básicamente se rescata la figura clásica del romance, aprovechando las capacidades expresivas de nuestro idioma, con una gran capacidad de colorido en rimas y temas, que le hace destacar por encima de algunas obras poéticas del mismo autor, al menos en la opinión de quién Esto escribe.


Federico García Lorca también destacó como un incansable promotor del teatro español, otra de las tradiciones centenarias que permanecían vigentes en el gusto colectivo, e incluso organizó un grupo universitario de teatro al que tituló "La Barraca", con quienes recorrió diversos pueblos españoles llevando a la gente la oportunidad de presenciar la representación de obras de teatro clásico, con el fin de fomentar en la gente el conocimiento y valoración de las obras de las que eran Herederos directos.


Él mismo destacó como un dramaturgo de gran calidad, pues obras como "Bodas de Sangre", "Yerma", o "La casa de Bernarda Alba", siguen teniendo una enorme vigencia y mucho aprecio entre todo el público hispanoparlante, no solo en España sino también en las naciones de América.


La poesía de Federico García Lorca destaca, en primer lugar, por su extraordinario colorido, por la capacidad juguetona de las rimas, por la temática diversa, tradicional y también de vanguardia, que va poniendo frente a los lectores metáforas de muy alta calidad que llaman no solo a la contemplación estética, sino a la reflexión más profunda.


Se trató de un hombre que funcionó como una especie de extensión para la muy diversa tradición popular poética del pueblo español, pero proyectada hacia los derroteros que estaba marcando en esas primeras décadas del siglo XX el pensamiento y la actividad artística en general. No por nada, entre sus amigos más destacados de otras artes se encontraba el cineasta Luis Buñuel que, dicho sea de paso, en México, después del exilio español, tuvo la oportunidad de desarrollar lo mejor de su obra, y lo mismo puede decirse respecto de Salvador Dalí, el genio de la pintura del siglo XX cuya obra marcó nuevos caminos para las artes plásticas.


De esta manera, a 90 años de distancia de su artero asesinato, cuando apenas tenía 38 años de edad, recordamos desde este espacio a Federico García Lorca, patentando la invitación para que quienes hacen el favor de seguir esta columna, puedan acudir a su obra directamente, y constaten, en opinión propia, lo que aquí se ha asentado, acerca de la grandeza y la luminosidad de una de las personas que más ha contribuido a la construcción de los versos y las metáforas españolas en la época contemporánea, permitiéndose el gusto de escuchar, saltarinas, sus rimas y sus composiciones, y quedando extasiados por la fuerza impresa a su poesía y a su teatro. Desde aquí, desde las comunidades de Yauhquemecan, en la poética tierra de Tlaxcala, hoy recordamos con cariño inmenso y admiración sin límite a Federico García Lorca.


¡Caminemos Juntos!

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