#GraphosCc #Tlx #Noticias #Columna #TlaxcalaenAcción | Extorsión; hiere a Tlaxcala. Por Ángelo Gutiérrez Hernández by #AIGCcTlx®
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#GraphosCc #Tlx #Noticias #Columna #TlaxcalaenAcción | Extorsión; hiere a Tlaxcala
Tlaxcala atraviesa hoy una de las contradicciones más dolorosas de su historia reciente: se presume estabilidad, pero se vive con miedo; se habla de cifras, pero se ignora a las personas. Y cuando la política deja de mirar a la gente, el crimen organizado ocupa ese vacío. Los datos son contundentes y no admiten maquillaje.
De acuerdo con información de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la extorsión se ha convertido en uno de los delitos más persistentes, dañinos y corrosivos para la vida económica y social del país.
En 2025, este delito creció en 20 de las 32 entidades federativas. Es decir, en casi dos terceras partes de México, la extorsión avanzó sin contención.
Pero en Tlaxcala el dato duele más y hiere a su gente.
Aquí, en nuestra tierra, el incremento fue del mil 300 por ciento, colocándonos entre las entidades con mayor crecimiento en este delito a nivel nacional. No es solo una estadística; es una alarma encendida que revela fallas estructurales, omisiones graves y una preocupante falta de reacción por parte de quienes hoy tienen la responsabilidad de garantizar la seguridad.
La extorsión tiene rostro, nombre y consecuencias reales. Es el pequeño comerciante que debe pagar para abrir su negocio. Es el transportista que trabaja bajo amenaza. Es la empresa que decide no invertir. Es el empleo que no se genera. Es la familia que vive con miedo de contestar el teléfono. Cuando la extorsión se normaliza, el Estado se retira y la ley deja de proteger.
El informe de Coparmex confirma que este fenómeno no es coyuntural. En la última década, de los cuales, siete años nos dijeron que era mejor abrazos que los balazos, y el número anual de víctimas de extorsión aumentó casi 80 por ciento.
Y aun así, las cifras oficiales solo reflejan los casos denunciados, dejando fuera una enorme “cifra negra” que revela el verdadero tamaño del problema: el miedo a denunciar porque no hay confianza en las instituciones.
Más grave aún resulta que, en casi una tercera parte de los casos, las extorsiones se realizan por personas que se hacen pasar por autoridades o tienen apariencia de serlo. Esto no solo genera un daño económico, sino que rompe el tejido social y destruye la confianza en el Estado de Derecho.
A esto se suma que, según el propio Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, otros delitos de alto impacto también muestran comportamientos preocupantes: aumentaron las denuncias por robo a negocio, violencia familiar y lesiones dolosas, mientras que la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI confirma que más del 60 por ciento de la población tlaxcalteca se siente insegura, especialmente en cajeros automáticos, transporte y calles cercanas a sus hogares.
Desde nuestra visión humanista, Acción Nacional no puede ser indiferente ante esta realidad. Para nosotros, la seguridad no es una cifra para el informe, sino una condición básica para la dignidad humana. No hay desarrollo sin seguridad, no hay inversión sin legalidad, no hay paz sin justicia.
Por eso lamentamos profundamente que Tlaxcala hoy destaque por el crecimiento de la extorsión y no por la eficacia de su política de seguridad. Lamentamos que se minimice el problema, que se repitan discursos vacíos mientras el delito avanza y que no se asuma con seriedad la urgencia de actuar.
Pero también creemos que criticar implica proponer.
Desde el PAN sostenemos que la extorsión debe ser tratada como prioridad absoluta de política pública, no como un daño colateral.
Es indispensable que el gobierno estatal fortalezca las fiscalías, destine recursos suficientes, coordine inteligencia con la federación y, sobre todo, recupere la confianza ciudadana. Tlaxcala no merece vivir con miedo. Por el contrario, merece un gobierno que actúe, que escuche y que responda. Desde el PAN seguiremos alzando la voz, señalando lo que está mal y construyendo una alternativa responsable, firme y humana.
Porque frente a la extorsión, la indiferencia también es una forma de complicidad. Y en Acción Nacional seguiremos señalando lo que no está bien, pero también proponiendo el camino para corregirlo. Porque la seguridad no es un favor del gobierno: es su obligación. Por Ángelo Gutiérrez Hernández Presidente del Comité Directivo Estatal del PAN en Tlaxcala by #AgenciaInformativaGraphosCcTlx®










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