#GraphosCc #Tlx #Noticias #BarradeOpinión | CRÓNICAS DE YAUHQUEMEHCAN. La luz de las velas: guía para los Fieles Difuntos en la ofrenda. Por David Chamorro Zarco by #AgenciaInformativaGraphosCcTlx
#GraphosCc #Tlx #Noticias #BarradeOpinión #Municipios #Yauhquemehcan | CRÓNICAS DE YAUHQUEMEHCAN. La luz de las velas: guía para los Fieles Difuntos en la ofrenda. Por David Chamorro Zarco, Cronista Municipal

Uno de los elementos más importantes conformación de las ofrendas para los Fieles Difuntos, son las velas o veladoras que se colocan y encienden, y que tienen por objetivo inicial el ser luz de guía y orientación para que las almas de los Fieles Difuntos regresen a sus casas, encontrando el camino adecuado, y disfrutando de la compañía de sus seres queridos que aún están con vida, y que les ofrecen diversos dones en la propia ofrenda.
No debemos olvidar que de manera general, el fuego o la llama encendida es un signo de civilización por antonomasia. El ser humano cambió radicalmente su manera de mirar el mundo, a partir del instante en que aprendió el dominio y cuidado del fuego.
Para la gran mayoría de la civilizaciones, la llama encendida o la tea tienen implícita una significación de sabiduría o ciencia, como una alegoría de que quien camina a través de la oscuridad teniendo el apoyo de una luz lo hace de manera mucho más segura y direccionada.
Ya dentro del cristianismo, la luz de las velas está directamente asociada con la presencia de Jesucristo, en relación a la cita procedente del Evangelio de San Juan en que el propio Jesús Afirma "Yo soy la del luz del mundo, y quien me recibe no transitará en tinieblas", por lo que, de manera general, los ritos, ceremonias y sacramentos que se celebran al interior de los templos están invariablemente presididas por las velas
Se sabe que, por ejemplo, en la conmemoración del Sábado de Gloria, al evocar la resurrección de Jesucristo se enciende el cirio Pascual, que significa el fuego nuevo, y en extensión, la llama de tal candela implica la alusión a la fe y a la esperanza en la resurrección que se tiene garantizada con en seguimiento a la doctrina cristiana.
También es importante saber que, de manera ideal, las velas dedicadas a estos rituales deben estar confeccionadas con cera pura de abejas, es decir, un material que procede de la propia naturaleza, o sea, de una extensión de la mano de Dios.
Cuando colocamos las velas o veladoras en el cuerpo de nuestra ofrenda, también aludimos al recuerdo de que cuando nuestros familiares fallecieron, sus restos humanos dentro del ataúd fueron escoltadas por cuatro velas o veladoras, como un recordatorio acerca de la fe y la esperanza en que a la muerte terrenal corresponde una resurrección espiritual y una vida eterna garantizada para las almas, en un plano de felicidad, gozo absoluto y alabanza a Dios.
Las velas se utilizan también en diversos rituales y oraciones, entre los que destacan la celebración de la eucaristía, y el número de ellas está directamente relacionada con la jerarquía del sacerdote que preside la celebración; en el momento del bautismo, los padres y los padrinos sostienen una vela encendida en símbolo de que quedan obligados a la custodia y guía de la persona bautizada, para que nunca pierda la luz de Jesucristo.
También sabemos que cuando una persona fallece comunidades, muchos de los vecinos que acuden a dar el pésame y acompañar a la familia que ha perdido un integrante, habitualmente acuden con algunas velas o veladoras, como una especie de ofrenda para contribuir a que el alma de la persona que ha fallecido tenga la suficiente luz que le sirva para poder caminar con seguridad en las tinieblas.
En las ofrendas, existe la costumbre, no necesariamente generalizada, de formar con las veladoras encendidas una o varias cruces, en alusión al símbolo más importante del cristianismo. lo relevante es que realmente haya en la ofrenda alguna vela o veladora en la alusión directa a la fe y a la esperanza, que son dos de las virtudes teologales más importantes que enseña la iglesia, y que también está unida a la creencia de que existe la certeza de una vida ultraterrena, a la que todas las personas están convidadas.
Así que con estas luces que desprenden de manera permanente nuestras velas o veladoras, tenemos la misión de facilitar el tránsito de las almas de los Fieles Difuntos de nuestras familias, iluminando su camino guiando sus pasos al interior de nuestros hogares, invitándolos para que degusten de los alimentos y bebidas que se les han preparado y ofrecido, en unos días en que el mundo de los vivos y de los muertos tiene licencia divina para la convivencia.
No importa mucho si nuestra ofrenda es suntuosa o humilde, o si ponemos una enorme cantidad de velas o veladoras o solamente una. Lo trascendental es, en primer lugar, no olvidar el contacto que nos une con nuestros antepasados y con base en nuestras tradiciones y creencias, encendamos una luz que permita que transiten con facilidad del plano en donde se encuentran a nuestro mundo, el de los vivos, y que encuentren la que un día fue su casa, su hogar coman en donde todavía estamos Muchas personas que les recordamos con amor, con nostalgia y con ternura.











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