#GraphosCc #Tlx #Noticias #BarradeOpinión #Columna #Xel | La frontera nómada, conflictos por tierras. Por Guillermo Alberto Xelhuantzi Ramirez by #AIGCcTlx
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#GraphosCc #Tlx #Noticias #BarradeOpinión #Columna #Xel | La frontera nómada, conflictos por tierras.
Uno de los expedientes recopilados por el Dr. Villanueva refiere a un conflicto de tierras entre los pueblos de Nuestra Señora de la Asunción de Tlaxcala o Tlaxcalilla y el pueblo de Santiago del Rio, ubicados en lo que hoy es el estado de San Luis Potosí, el conflicto detono en 1761, de acuerdo a las investigaciones del Dr. Villanueva, las poblaciones tlaxcaltecas se fundaron cerca de los asentamientos guachichiles con el objetivo de que los chichimecas adoptaran las costumbres novohispana.
El terreno en cuestión, se encontraba precisamente en los límites de los dos pueblos, en el sitio los guachichiles habían construido un jacal, donde vivía Manuel de la Encarnación con su familia, por otra parte, los tlaxcaltecas decían que las tierras eran de la cofradía de San Juan Bautista y lo arrendaban para obtener ingresos que servían para la reparación y construcción de caminos como el de Encilla y el de Collitos, como los pueblos no se ponían de acuerdo con respecto a los linderos, los tlaxcaltecas quemaron el 24 de septiembre de 1761, el jacal de los guachichiles y sacaron a la familia que ahí vivía a golpes e insultos, no sin antes despojarlos de sus bienes, entre ellos, un azadón, una carpintera, una frazada, unas naguas blancas, dos aparejos, una carga de costales de Ixmiquilpan, media arroba de lana limpia y quebraron “por odio y mala voluntad” un metate nuevo de la familia guachichil. Los tlaxcaltecas “ostentándose poderosos” por los privilegios que la Corona española les había dado, se retiraron del sitio impunes, no obstante, el hecho no pasó desapercibido para sus vecinos.
Don Felipe de Santiago, gobernador de los chichimecas, ordeno el 25 de septiembre a unos vecinos de su comunidad que fueran al terreno para vigilar, en el sitio estaba una nopaleras, de la cual los guardianes tomaron unas tunas, a las nueve de la noche, el gobernador chichimeca salió a dar su ronda y oculto entre la nopalera, observo como el tlaxcalteca, Juan de los Santos y su familia insultaron y golpearon a los vigilantes, por ello, tomo su arco y flecha y con doce hombres entro a Tlaxcalilla y detuvo a Juan de los Santos, le recogió una burra con su cría, dos yeguas y el azador para presentarlas a la autoridades españolas como prueba del delito, acto seguido Felipe de Santiago gritó que había aprendido a los tlaxcaltecas rebeldes, entonces el gobernador de Tlaxcalilla, Joseph Antonio Ramos, apreso al gobernador de Santiago del Río, lo encarcelo y lo despojo de su bastón de mando, hecho que enfureció a los guachichiles, que dando “alaridos espantosos” cercaron a Tlaxcalilla: “ los hijos de Santiago estaban en las graseras inmediatas a esta ciudad, mancomunados y dándose en la boca.”
Las autoridades españolas para evitar posibles rebeliones de los chichimecas en el norte de la Nueva España, prohibieron que los indígenas portaran arcos y flechas, armas características de los grupos nómadas, darse golpes en la boca, era una señal de guerra por parte de las tribus chichimecas, por lo que observamos, que a pesar de que los guachichiles se habían congregado en pueblos, no habían dejado sus costumbres milenarias.
El temor de los colonos hacia los chichimecas se debía a que eran excelentes guerreros y muy sanguinarios, recordemos que los tlaxcaltecas que fundaron San Andrés del Teúl en 1591, fueron masacrados por los indígenas tepecanos, lo que provocó que la población se trasladará a San Francisco de los Chalchihuites con un nuevo grupo de colonos.
El temor de los habitantes de Tlaxcalilla ante un posible ataque de los habitantes del pueblo de Santiago, género que se agruparan en torno a las Casas Reales, al enterarse Miguel de Mier y Caso, teniente general de la ciudad de San Luis Potosí de los sucesos, ordeno a los alcaldes del pueblo de San Sebastián que acudieran a Tlaxcalilla a liberar al gobernador guachichil y lo trasladaran a la ciudad para tomarle su declaración, pero al llegar encontraron “en las casas reales de dicho pueblo de Tlaxcala había muchos hombres con armas, cuchillos, palos y otros que habiendo dicho a los que iban, les respondieron que no entregaban a dicho gobernador de Santiago ni a sus compañeros hasta que fuese uno de la justicia de su pueblo”.
Por estos motivos, el teniente de la ciudad de San Luis ordenó también la comparecencia del gobernador tlaxcalteca Joseph Antonio Ramos, pero este no se hallaba en el pueblo y se presentó tres horas después de la llegada de las autoridades españolas, argumentando que fue a aplacar otra rebelión en el paraje denominado Tepetates, finalmente los dos gobernadores permanecieron en la cárcel de San Luis y después de varios días, salieron bajo fianza. Por lo tanto las relaciones de los tlaxcaltecas con los grupos indigenas del norte no fueron tan cordiales, como se cree. Por Guillermo Alberto Xelhuantzi Ramírez by #AgenciaInformativaGraphosCcTlx










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