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#GraphosCc #Tlx #Noticias #BarradeOpinión #Columna #Xel | La ciudad de Tlaxcala a través de sus documentos. Por Guillermo Alberto Xelhuantzi Ramírez by #AIGCcTlx®



#GraphosCc #Tlx #Noticias #BarradeOpinión #Columna #Xel | La ciudad de Tlaxcala  a través de sus documentos.


Estimado lector, la columna que gentilmente nos brinda la #AgenciaInformativaGraphosCcTlx®, tiene como finalidad, compartir datos de la historia de nuestro estado, sustentados en fuentes de primera mano como son documentos de archivo, crónicas, memorias, datos que el lector puede consultar en las instituciones y referencias bibliográficas que se mencionen, la columna desde sus inicios no tiene ni pretende imponer una opinión sobre un tema o periodo histórico, pues eso sería ir contra las normas del propio oficio del historiador, quien basa su investigación en fuentes primarias, consiente de que toda indagación siempre esta sujetas al hallazgo de nueva información e interpretación de las fuentes, tarea que rebaza el objetivo  y extensión de esta columna, solo presentaremos datos que generen o puedan generar el interés del lector por indagar sobre nuestra historia.

En el Archivo General e Histórico del Estado de Tlaxcala, se resguardan documentos que nos permiten entender el desarrollo urbano de la ciudad novohispana de Tlaxcala, en esta ocasión presentamos, la información del algunos expedientes de la primera mitad del siglo XVII, de los años de 1737, 1744, 1746 y 1757; documentos que indican que la ciudad de Tlaxcala en el siglo XVIII, en ese periodo, no poseía calles empedradas en estos años y durante la época de lluvias, era prácticamente intransitable porque se formaban grandes lodazales. El aspecto insalubre de la ciudad era un motivo de preocupación para las autoridades por las constantes epidemias que surgían en la región..

El 27 de abril de 1737 el gobernador Joseph González de Leagui emitió unas leyes para evitar que en la ciudad se acumulara basura y se propagará la epidemia de viruelas, que azolaba a la provincia de Tlaxcala. Una de las medidas preventivas dictaba que los objetos de los difuntos no se esparcieran ni se enterraran en las calles, casas o corrales, los despojos deberían ser trasladados para su incineración a los jarales ubicados en la banda norte de la ciudad, con pena de 10 pesos y 10 días de cárcel a quien infligiera esta orden, luego el 18 de julio, el gobernador reitero la orden a los habitantes de empedrar las calles, la plaza publica y los caminos reales, en un lapso de quince días, de no cumplir con lo estipulado, el Ayuntamiento realizaría las obras y los vecinos  deberían pagar el gasto generado por las obras y una multa de dos meses de cárcel.


Cada vecino debería mantener limpia tanto su casa como las calles adyacentes; las autoridades estipularon que las basuras y las heces se arrojaran a la orilla del río Zahuapan;  para ello colocaron una estaca en donde se depositaría los desechos; la finalidad era formar un pequeño borde para evitar las inundaciones cuando el río se desbordará.


En 1744 Francisco Antonio de las Rivas renovó las órdenes dictadas por su antecesor Joseph de Leagui; en aquellas fechas “Los Portales” se encontraban en un pésimo estado de conservación, casi a punto de derrumbarse. En “Los Portales”, se ubicaban algunas tiendas y casas, además era el sitio donde los comerciantes ponían el tianguiz los sábados y  para evitar que ocurriera algún accidente, el gobernador ordenó a los inquilinos Que luego y sin dilación alguna comienze a repararlos y componerlos hasta que perfectamente lo estén y se pueda transitar sin peligro que amenazan y que en la parte que faltan, los dueños de dichas casas los fabriquen, por la cita anterior, podemos deducir que parte de los portales estaban inconclusos o se habían derrumbado. En 1746 Francisco Antonio de las Rivas Estrada, publicó un bando  reiterando a los vecinos, que se cumplieran con las normas de higiene estipuladas por los anteriores gobernantes porque: “no se ha podido conseguir la limpieza de la ciudad, la gente seguía arrojando basura y heces en las calles; sobre todo en la plazoleta de San Francisco, que para entonces era “un muladar”.


En 1757 el gobernador Gregorio Joseph Baullosa y Castro también  intentó mejorar el aspecto urbanístico de la ciudad de Tlaxcala,  ya que en la plaza así como en las calles aledañas merodeaban algunos cerdos que excavaban las paredes, zanjas y caños, destruyendo las calles empedradas, como medida preventiva el gobernador dispuso que cualquier vecino podía matar a los cerdos que vagaran en las calles; con la obligación de ceder la carne para el sustento de los reos. La documentación indicar, a reserva de tener mayores datos, que la ciudad en la primera mitad del siglo XVIII, tenía una imagen muy diferente a la generalmente se cree que fue.


El descuido de las construcciones principales de la ciudad, como Los Portales y las Casas Reales (actualmente Palacio de Gobierno), obliga a preguntarnos que ocurrió en Tlaxcala; pues en el siglo XVI, recibió numerosos privilegios por parte de la Corona española,  y era una  de las ciudades principales de la Nueva España. Por Guillermo Alberto Xelhuantzi Ramírez by #AgenciaInformativaGraphosCcTlx ®

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