#GraphosCc #Noticias #BarradeOpinión #Columna #FRASEARIO | Fraternidad en tiempos de división. Por Aída Maria Holguín Baeza by #AIGCc
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#GraphosCc #Noticias #BarradeOpinión #Columna #FRASEARIO | Fraternidad en tiempos de división
En un mundo marcado por tensiones, desigualdades y desencuentros, la fraternidad humana aparece no solo como un ideal, sino como una necesidad urgente.
En ese contexto, conviene recordar que el sabio Ramana Maharshi afirmaba que cuando los seres encarnados se tratan con igual respeto y cultivan sentimientos fraternales, la paz y la armonía florecen hasta hacer que “toda la tierra brille como una sola casa”. Esta imagen, sencilla y poderosa, nos invita a imaginar una humanidad capaz de reconocerse como familia, más allá de diferencias que con frecuencia se convierten en barreras.
No obstante, la paz no se construye únicamente desde el anhelo. El papa Benedicto XVI recordaba que también es una tarea que se asume conscientemente. Educarse en la compasión, la solidaridad y el trabajo en equipo implica abandonar la indiferencia y asumir un papel activo frente a los problemas sociales. Ser constructores de paz exige preocuparse por la justicia, promover el desarrollo y buscar soluciones a los conflictos desde la cooperación. La fraternidad, en este sentido, deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una práctica cotidiana que demanda responsabilidad.
En consonancia con las reflexiones de Maharshi y del papa Benedicto XVI, la ONU ha insistido en que la fraternidad humana se fundamenta en un reconocimiento elemental: todas las religiones, culturas y creencias aportan algo valioso a la humanidad. El diálogo entre ellas no diluye las identidades; al contrario, permite descubrir valores compartidos y fortalece la tolerancia, arraigada en el respeto y la inclusión. La educación desempeña aquí un papel decisivo, pues es en las aulas donde se aprende -o se desaprende- la discriminación.
Por eso, el Día Internacional de la Fraternidad Humana, que se conmemora cada 4 de febrero, cobra especial relevancia bajo el lema de este año, “Diálogo frente a división”. Porque dialogar no significa coincidir en todo, sino escuchar con responsabilidad y reconocer la dignidad del otro incluso en medio del desacuerdo. Rechazar el racismo, la xenofobia y el discurso de odio comienza en los gestos más simples: cómo tratamos a quienes nos rodean, cómo reaccionamos ante la injusticia y qué tan dispuestos estamos a cuestionar nuestros propios prejuicios.
De ese modo se entiende que la paz suprema de la que hablaba Maharshi no sea una utopía lejana, sino una construcción diaria hecha de pequeñas decisiones. Si elegimos el respeto por encima de la desconfianza y la cooperación por encima de la fragmentación, la humanidad podrá acercarse a esa visión luminosa en la que el mundo entero brille, finalmente, como la casa común de todos.
A modo de advertencia, finalizo citando lo dicho alguna vez por el historiador y escritor inglés Tony Judt: Si permanecemos grotescamente desiguales, perderemos todo sentido de fraternidad: y la fraternidad, a pesar de toda su fatuidad como objetivo político, resulta ser la condición necesaria de la política misma. Por Aída María Holguín Baeza by #AgenciaInformativaGraphosCc®










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