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#GraphosCc #Noticias #BarradeOpinión #Columna #FRASEARIO | Cuando la Navidad interpela a la solidaridad. Por Aída Maria Holguín Baeza by #AIGCc®



#GraphosCc #Noticias #BarradeOpinión #Columna #FRASEARIO | Cuando la Navidad interpela a la solidaridad


Óscar Arias, Premio Nobel de la Paz en 1987, afirmaba que el siglo XX estuvo marcado por el cinismo, el egoísmo, la avaricia y el afán de complacer, pero sin cambiar el statu quo. Por eso advertía que en el siglo XXI debíamos resucitar la solidaridad y la compasión.


Hoy, transcurrido ya un cuarto del siglo XXI, es evidente que su advertencia no fue solo una reflexión histórica, sino un llamado que sigue interpelándonos, especialmente en época de Navidad, ya que muchas inercias del pasado persisten, envueltas en discursos de progreso y en una cultura del consumo que confunde bienestar con acumulación.


Así, cada diciembre, la Navidad irrumpe como una pausa emocional: las ciudades se iluminan, los mensajes se suavizan y parece abrirse un espacio para la reconciliación. Sin embargo, esa atmósfera contrasta con una realidad: la desigualdad, la indiferencia y la exclusión continúan marcando el rumbo colectivo. La tregua es simbólica, pero las causas profundas permanecen intactas.


Por eso, hablar hoy del espíritu navideño exige ir más allá de la nostalgia y de los gestos superficiales. Implica recuperar la solidaridad y la compasión no como valores ocasionales, sino como principios éticos capaces de orientar decisiones personales, sociales y políticas en un mundo que arrastra las deudas del siglo pasado.


La Navidad, rodeada de luces y rituales, corre el riesgo de convertirse en una celebración vacía si se aparta de su sentido original de humildad, encuentro y conciencia de fragilidad compartida, valores estrechamente vinculados con la necesidad de solidaridad humana, especialmente en un contexto de desigualdad creciente, migraciones forzadas y pobreza.


En ese marco, el Día Internacional de la Solidaridad Humana, conmemorado el 20 de diciembre, recuerda que este valor no es solo una aspiración moral, sino una responsabilidad compartida. Que no basta con enunciarlo, pues fortalecer la solidaridad entre personas, pueblos y Estados supone reconocer que los destinos están entrelazados y que la cooperación auténtica, basada en el respeto y la justicia, es indispensable para un orden internacional más humano.


La Navidad debe ser algo más que una pausa emotiva. Debe convertirse en un ejercicio de conciencia y en un espacio de reflexión crítica sobre el mundo que estamos construyendo. Rescatar la compasión, fortalecer la solidaridad y asumir la responsabilidad frente a la pobreza y la exclusión no es un acto ingenuo, sino una urgencia ética. Quizás ahí resida el verdadero espíritu navideño: en la decisión consciente de no ser indiferentes y de apostar, incluso contra la inercia, por la construcción de un mundo más solidario.


A modo de resumen, finalizo citando lo dicho alguna vez por el papa Juan Pablo II: “La solidaridad no es un sentimiento superficial, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común, es decir, el bien de todos y cada uno para que todos seamos realmente responsables de todos”. Por Aída María Holguín Baeza by #AgenciaInformativaGraphosCc®

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